Alternativas al coche para cuando no debes o no puedes conducir

¿Por qué alquilar autobuses para eventos privados?

El parque automovilístico español sigue creciendo. Los últimos datos ofrecidos este 2018 cifran en casi 31 millones de unidades la cantidad de vehículos a motor que circulan por las carreteras de España.

Más de la mitad de los coches que circulan por las grandes ciudades españolas utilizan motores diésel, por lo que no es una buena noticia para el medio ambiente. Estamos hablando de más de 20 millones de vehículos que superan los 10 años de antigüedad y que imposibilita bajar los niveles de contaminación.

¿Pero es una solución viable la renovación del vehículo? Está claro que para los concesionarios sí, pero no tanto para las personas que deben afrontar el pago de un coche, una inversión económica importante.

Estas circunstancias nos conducen irremediablemente a preguntarnos no solo si necesitamos el coche, sino si el gasto mensual que supone tenerlo se ve compensado por el servicio que nos ofrece. Por mucho que esté normalizado o convencionalizado el hecho de tener un coche en propiedad, para algunas personas no representa la opción de transporte más eficiente, cómoda y económica.

Los peajes, la gasolina, el seguro… Tener coche es caro, pero lo es aún más si su uso nos provoca pérdidas de tiempo en carretera, estrés o problemas de salud. Por este motivo, ha llegado la hora de quitarse la venda de los ojos para explorar otras opciones de transporte más adaptadas a nuestras necesidades.

Una alternativa que no solo quita un gran número de vehículos de la carretera reduciendo las emisiones contaminantes, sino que también proporciona un sinfín de ventajas a sus usuarios, son los autobuses compartidos. Para ir a trabajar cada día, para excursiones, para cenas… Podemos crear rutas o añadirnos a las ya existentes con el fin de compartir con otras personas un mismo trayecto obteniendo un servicio más rápido, económico y a medida de cada usuario.

 

¿Por qué alquilar autobuses para eventos privados?

 

Más allá de las ventajas o desventajas de comprar y mantener un coche, en ocasiones no debemos, no podemos o no queremos conducir. ¿Entonces cómo conseguimos llegar nuestro punto de destino y luego volver sin que ello no suponga un gran dolor de cabeza?

Los autobuses para eventos privados son la solución para estos casos. Por ejemplo, cuando acudimos a una boda o una cena de empresa en un lugar alejado donde queremos celebrar con alguna cerveza, vino o copa. Obligarse a no beber para conducir al finalizar el evento o, mucho peor, querer hacer ambas cosas condicionan negativamente estas citas cuyo objetivo no es otro que pasarlo lo mejor posible.

Puede que conducir o el coche no entren dentro de los planes de la excusión o la salida que tenemos en mente aunque necesitemos sí o sí el transporte. En ese caso, alquilar un bus con el número de plazas que nos interesa puede servir para poner la primera piedra de una experiencia única.

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