La movilidad de una plantilla empieza mucho antes de llegar al centro de trabajo. Cada día, miles de personas deciden a qué hora salir de casa, qué medio de transporte utilizar, cuánto tiempo dedicarán al trayecto y qué alternativas tienen si no disponen de vehículo propio.
Según el IDAE, en España se realizan más de 40 millones de desplazamientos diarios por motivos laborales y el 60 % de los trayectos al trabajo se hacen en coche. Además, más del 60 % de los vehículos circulan con una sola persona.
Estas cifras muestran que los desplazamientos laborales forman parte de una realidad que las empresas no deberían tratar como algo ajeno a su actividad. Accesibilidad, puntualidad, seguridad, aparcamiento, sostenibilidad o capacidad para cubrir determinados turnos están directamente relacionadas con cómo llega la plantilla al trabajo.
En BUSUP entendemos los planes de movilidad para los empleados como una herramienta para ordenar esta realidad. Su objetivo no debería limitarse a redactar un documento, sino ayudar a conocer los patrones de desplazamiento, detectar barreras y plantear alternativas adaptadas a las necesidades reales de las personas.
¿Por qué son importantes los planes de movilidad para los empleados?
Los problemas relacionados con los desplazamientos suelen aparecer en distintos departamentos sin que siempre se identifique un origen común.
Recursos Humanos puede detectar dificultades para atraer candidatos a determinadas ubicaciones. Facilities puede enfrentarse a una creciente presión sobre el aparcamiento. Operaciones puede encontrar problemas para cubrir turnos y el área de Sostenibilidad puede necesitar reducir el impacto ambiental asociado a los viajes diarios.
Los planes de movilidad para los empleados permiten reunir estas necesidades dentro de una misma estrategia y responder a preguntas concretas: ¿desde dónde se desplaza la plantilla?, ¿qué modos utiliza?, ¿qué zonas presentan peor conectividad?, ¿qué horarios generan más dificultades?, ¿qué alternativas serían realmente utilizables?
Además, su importancia ha aumentado con el nuevo marco normativo. El artículo 26 de la Ley 9/2025, de Movilidad Sostenible, establece que las empresas y determinadas entidades públicas deberán disponer de planes de movilidad sostenible al trabajo para centros con más de 200 personas trabajadoras o 100 por turno, dentro del plazo establecido por la norma.
La propia ley contempla medidas como transporte colectivo, movilidad activa, movilidad compartida o colaborativa y otras alternativas que reduzcan el impacto de los desplazamientos. También obliga a realizar un seguimiento posterior de las actuaciones implantadas.
Por tanto, estos planes están ganando peso tanto como herramienta de gestión como dentro de las obligaciones que determinadas organizaciones deberán afrontar.
La movilidad laboral puede convertirse en una barrera de acceso al trabajo
No todos los centros de trabajo presentan las mismas condiciones de accesibilidad.
Una oficina situada junto a una estación de tren puede ofrecer varias alternativas al coche. La situación cambia en una fábrica, un centro logístico o una instalación ubicada en un polígono industrial con pocas conexiones de transporte público.
La distancia tampoco explica por sí sola la dificultad del desplazamiento. Un puesto situado a 15 kilómetros puede resultar más complicado de alcanzar que otro mucho más lejano si exige varios transbordos o si los horarios del transporte público no coinciden con la entrada y salida de los turnos.
En estos casos, disponer de vehículo privado puede terminar funcionando casi como un requisito para acceder al empleo.
Analizar la movilidad de los empleados permite identificar estas situaciones y valorar si existen corredores con suficiente demanda para transporte colectivo, oportunidades para compartir vehículo, conexiones con estaciones próximas u otras soluciones.
Esta perspectiva será especialmente importante cuando abordemos la relación entre transporte corporativo e igualdad de oportunidades: la posibilidad de llegar al puesto de trabajo no debería depender únicamente de disponer de coche propio.

No todos los empleados necesitan la misma solución
Otro error habitual consiste en plantear la movilidad de una plantilla como si todas las personas partiesen de las mismas condiciones.
Hay empleados que trabajan en horario convencional y otros que terminan cuando la oferta de transporte público ya es escasa. Algunos viven a pocos kilómetros del centro; otros se desplazan desde municipios distintos. Unos disponen de coche y otros no.
Por eso, un buen plan no debería empezar por decidir qué solución quiere implantar la empresa, sino por comprender qué problemas necesita resolver.
En ocasiones, el transporte público será suficiente. En otras tendrá sentido una ruta corporativa, el carpooling, una lanzadera hasta una estación o una combinación de distintos modos de transporte.
Los planes de movilidad para los empleados permiten precisamente analizar estas diferencias y evitar medidas genéricas con poca utilidad práctica. Una alternativa sostenible solo funciona cuando también es viable para quien tiene que utilizarla.
Seguridad vial y prevención en los desplazamientos al trabajo
La movilidad laboral también tiene una dimensión vinculada a la seguridad.
El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo registró en 2024 90.815 accidentes de trabajo con baja in itinere, es decir, durante el trayecto entre el domicilio y el centro de trabajo o viceversa. Estos accidentes representaron el 14 % del total de accidentes laborales con baja.
Si observamos exclusivamente los accidentes laborales de tráfico, el INSST contabilizó 54.993 accidentes in itinere durante ese mismo año.
Estas cifras ayudan a entender por qué la movilidad no debe analizarse únicamente desde una perspectiva ambiental.
La Ley de Movilidad Sostenible también incorpora la seguridad vial dentro de las cuestiones que pueden abordarse mediante los planes de movilidad al trabajo. Identificar riesgos, reducir determinados desplazamientos individuales o facilitar alternativas colectivas puede formar parte de una estrategia preventiva más amplia.
¿Qué puede aportar un plan de movilidad a una empresa?
Los beneficios dependerán de las características de cada organización, pero existen varias áreas donde una buena planificación puede marcar diferencias.
Una de ellas es la accesibilidad al centro de trabajo. Conocer de dónde procede la plantilla y qué barreras encuentra permite detectar problemas antes de que afecten a la contratación, los turnos o la experiencia diaria.
También facilita una mejor gestión del aparcamiento y de los desplazamientos individuales. En lugar de ampliar continuamente plazas para vehículos privados, la empresa puede estudiar qué alternativas permitirían reducir esa presión.
Desde la perspectiva de sostenibilidad, un plan proporciona una base para establecer objetivos y diseñar actuaciones concretas relacionadas con la reducción de emisiones y el uso más eficiente del transporte.
Para Recursos Humanos, la movilidad puede incorporarse además a la propuesta de valor para el empleado. Un servicio útil, previsible y adaptado a los horarios puede convertirse en una ventaja especialmente relevante en centros donde llegar sin coche resulta complicado.
No se trata de atribuir al plan beneficios automáticos, sino de utilizarlo para tomar mejores decisiones a partir de datos reales.

¿Cómo saber si necesitas planes de movilidad para los empleados?
Hay señales que pueden indicar que la movilidad está generando más problemas de los que parece.
Una empresa debería prestar atención cuando existen quejas recurrentes sobre aparcamiento, dificultades para cubrir determinados turnos, una elevada dependencia del vehículo privado o centros con mala conexión mediante transporte público.
También conviene analizar la situación cuando una organización cambia de sede, amplía significativamente su plantilla, abre nuevas instalaciones o modifica sus horarios. Cualquiera de estas decisiones puede alterar por completo los patrones de desplazamiento.
Otro indicador aparece cuando muchos trabajadores recorren rutas similares de forma individual. En esos casos, estudiar la demanda puede revelar oportunidades para soluciones compartidas o colectivas.
Los planes de movilidad para los empleados permiten pasar de resolver estas situaciones una a una a disponer de una visión conjunta de cómo se mueve la organización.
Un plan de movilidad debe traducirse en medidas reales
Tener un plan aprobado no significa haber solucionado los problemas de movilidad.
Su utilidad depende de lo que ocurre después: qué medidas se implantan, cuántas personas las utilizan, si responden a los horarios reales y qué ajustes necesitan con el tiempo.
Esta idea también está presente en la Ley 9/2025. Los planes incluidos en su artículo 26 deben someterse a seguimiento y las organizaciones tienen que elaborar un informe sobre el grado de implantación de las actuaciones dentro de los plazos establecidos.
La comunicación resulta especialmente importante en esta fase. Una ruta puede estar correctamente diseñada y obtener una adopción baja si los empleados desconocen cómo funciona, qué paradas tiene o cómo acceder al servicio. En BUSUP explicamos con más detalle cómo comunicar el plan de transporte a tus empleados para facilitar que las nuevas alternativas lleguen realmente a la plantilla.
También debe analizarse la experiencia de quien utiliza el servicio. Puntualidad, duración de los trayectos, ubicación de las paradas, disponibilidad de información o percepción de seguridad pueden determinar que una alternativa resulte atractiva o termine abandonándose. En nuestro artículo sobre la experiencia del usuario en el transporte para empleados profundizamos en estos factores.
Los planes de movilidad para los empleados deben evolucionar con la empresa
Las necesidades de movilidad no son estáticas.
La apertura de un nuevo turno, el crecimiento de la plantilla, los cambios de residencia de los trabajadores o una modificación en la oferta de transporte público pueden hacer que una solución que funcionaba hace dos años deje de ser adecuada.
Por eso, los planes de movilidad para los empleados deberían entenderse como una herramienta que permite observar, actuar y revisar.
En BUSUP ayudamos a las organizaciones a analizar la demanda y diseñar soluciones de transporte corporativo adaptadas a la realidad de cada centro de trabajo. El objetivo no es únicamente facilitar desplazamientos más sostenibles, sino conseguir que las alternativas propuestas sean realmente utilizables por quienes las necesitan.
Porque un buen plan de movilidad no debería limitarse a describir cómo llegan hoy los empleados al trabajo. Debería ayudar a la empresa a decidir cómo quiere que puedan hacerlo mañana.
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